sábado, 30 de abril de 2011

Sobre el movimiento estudiantil

(Texto realizado a partir de una circular de anarquistas grupados en la Córdoba de los 70')

El gobierno intenta dar cauce a la necesidad de desarrollo y de organización de trabajadores y estudiantes, pero a través de los dirigentes, de las tendencias, de los partidos políticos, de las direcciones sindicales y de los organismos verticales, para controlar y enfriar la situación política. Le teme a la espontaneidad, a las autogestión y la organización horizontal. Le teme porque es una fuerza revolucionaria que puede poner en crisis los cimientos del sistema, pues cuando se desata no puede ser controlada.

Después de los sucesos del 2001 algo cambió en la política argentina post-dictadura. El gobierno volvió a temerle a la gente en la calle. Necesariamente, quien heredara el trono presidencial, debería sumar fuerzas y elaborar una nueva estrategia gubernamental. “Todo debe cambiar para que todo siga igual”, el peronismo nuevamente en el poder, pero un peronismo reciklado. Para ello cuenta en lo inmediato no mas de lo con lo que ya tenía: las direcciones sindicales y los sectores políticos activos. A esto suma algunos medios de comunicación que difunden un discurso progresista que atraviesa a diferentes sectores, intentando ocultar un Estado burgués que reparte migajas. A su vez moldea ideológicamente una oposición de derecha que los posiciona a la izquierda. Negando e invisibilizando al resto de las fuerzas y conflictos, e incluso persiguiendo, asesinando y encerrando a luchadores populares.

En este marco se da un proceso de burocratización del movimiento obrero y  estudiantil, con la intención de condenar a las masas a la pasividad. Basta ver el funcionamiento de los sindicatos mas importantes. Los dirigentes se venden a la patronal, ganan fortunas traicionando a sus compañeros y persiguen con sus patotas a aquellos que quieren organizarse de manera autónoma. El gobierno, contrariamente a su discurso, apaña estas formas y no reconoce la lucha de los trabajadores desconociendo sus sindicados a nivel jurídico, negando la libertad sindical.

El fracaso de esta nueva estrategia está en nuestras manos y las respuestas que podamos dar por medio de la autoorganización, concretando un sindicalismo revolucionario autogestado y horizontal. Depende también de las respuestas que puedan dar las minorías activas que a diferencia de los partidos no se propongan dirigir el movimiento, ni darle la verdad política ya elaborada, sino que por el contrario, traten de desarrollar estrategias a partir de su propia acción, de la iniciativa común y la conciencia de que el carácter revolucionario del movimiento no consiste en su adhesión al programa abstracto de una minoría política ilustrada, sino en que deben ser las masas en su conjunto y desde la lucha, desde la misma acción, las que elaboren creativamente sus perspectivas políticas comunes.

NO ALINEACIÓN: INDIFERENCIA?

¿Qué sucede a éste respecto con el movimiento estudiantil? Ahora, como antes del estudiantazo, la mayoría de los estudiantes están al margen de la lucha política, no sólo por indiferencia sino por cansancio y escepticismo frente a una ficción del movimiento estudiantil provocada por las luchas entre tendencias y el acatamiento indiscutido, incondicional y ciego de una política digitada por grupúsculos. En el imaginario social, estar politizado y ser militante político estudiantil, consiste en la sencilla tarea de poder recitar frases vacías pero altisonantes y memorizar esquemas de la realidad que las direcciones de las tendencias elaboran para consumo de sus adherentes y para encarar con honor la histérica tarea de la lucha ideológica con otros pequeños grupúsculos. Por su parte las estudiantes no están dispuestos a enajenar su voluntad política, su iniciativa y su propio pensamiento en las tendencias. Por eso muchos permanecen marginadas de los conflictos, a pesar de tener amplias preocupaciones -sindicales, universitarias, político-sociales- con respecto a sus propias vidas pero también a la de los demás. Podemos afirmar también que no son pocos los que cuestionan radicalmente el capitalismo, e incluso muchos conciben al comunismo como un camino hacia la liberación del hombre, de su trabajo y de su vida. Solo que no encuentran el modo apropiado de concretar una lucha sin tener para ello que enajenarse y depender de los grupos políticos tradicionales.

CAMARILLAS O MOVIMIENTO ESTUDIANTIL

Sin embargo estamos todavía acostumbrados a considerar que el movimiento estudiantil son los partidos. Respondemos terminantemente que no! Pues un movimiento estudiantil no consiste en un conjunto de grupúsculos o tendencias minoritarias que crean la ficción de un accionar conjunto de estudiantes, aunque en su definición formal comprenda a todo el estudiantado. Lo que formalmente constituye una universalidad abstracta, en los hechos no es más que un conjunto de grupúsculos que impiden la construcción de un movimiento estudiantil real. Debemos pues, aclarar QUÉ ENTENDEMOS POR MOVIMIENTO ESTUDIANTIL. Un movimiento estudiantil está presente con el cuerpo y no formalmente, se da de hecho y no de derecho, se estructura desde abajo a partir de la discusión y la lucha y no que se decreta y se establece como una superestructura. Pero además un movimiento estudiantil es siempre un movimiento de masas. Está formado por el conjunto de los estudiantes reales y cada uno de ellos y no por estudiantes fantasmas. Una estructura abstracta no es un movimiento estudiantil, pues detrás de ella no están en realidad los estudiantes, sino que, como bien lo denomina el sistema burgués, SON UN SISTEMA REPRESENTATIVO, que solo puede representar a lo que no esta presente, a lo que no es. La representación es pues un concepto formal que en los hechos constituye un instrumento de dominio, de poder y de anulación de la voluntad, de la acción y de la decisión.
Decimos pues, un movimiento estudiantil debe ser real y de masas. No existe por lo tanto un movimiento estudiantil en la mayoría de nuestros lugares de estudio. ¡HAY QUE CONSTRUIRLO!
Ahora bien, todos sabemos que las tendencias también se proponen construir un movimiento de masas. No es justamente lo que puede ponerse en duda respecto a su existencia. Si no pensáramos que las tendencias también se proponen en definitiva producir la revolución, no estarían dentro de nuestras preocupaciones críticas. No son las intenciones las que criticamos sino lo que producen en los hechos a partir de la METODOLOGÍA que ponen en la práctica y la ideología que la sustenta.
POR ESO AL DECIR QUE TAMBIÉN SE PROPONEN ORGANIZAR A LAS MASAS LO QUE NOS INTERESA ES SABER POR QUÉ NO LO LOGRAN, Y POR QUÉ, MUY POR EL CONTRARIO, PRODUCEN UNA ESCISIÓN ENTRE ELLAS Y LAS MASAS, tal cual hemos descripto, que constituyen dos estructuras, se podría decir, antagónicas. Analicemos entonces en qué consisten metodológica e ideológicamente las tendencias.

LA LUCHA NO REVOLUCIONARIA

Todo partido revolucionario se forma a partir de un determinado análisis de la realidad y de una concepción general, en base a la cual elabora una estrategia que debe ser implementada por las masas. Por un lado, esa estrategia está separada de la praxis concreta, y además, es elaborada de manera verticalista. Las tendencias deben luchar  entre ellas por imponerle un programa político y un plan de acción a las masas, controlar el movimiento y capitalizarlo para fines políticos que consideran auténticos y verdaderos. Tenemos por un lado a los que piensan y por el otro a los que actúan. Muy por el contrario, un movimiento estudiantil debe estructurarse sobre la acción, sobre la experiencia, sobre la vida, y la teoría y la ciencia sobre esta conciencia de la vida. Como bien decía Marx no es el pensamiento el que determina la vida sino la vida la que determina el pensamiento.
Así pues las masas pueden elaborar a partir de su acción, de su experiencia y de su vida en una estructura social concreta, todo aquello que las tendencias se endilgan como actividad específica. No queremos hacer la revolución para sumir a los hombres en la miseria de nuevos esquemas y de nuevos sistemas de explotación dictados por nuevas minorías ilustradas, nuevos tecnócratas de la ciencia de la revolución, sino para liberarlo y que a partir de su propia capacidad de creación pueda producir su vida. A la metodología vertical y autoritaria, pues, hay que oponerle una nueva metodología horizontal y libertaria. No se trata de suprimir la organización sino de lograr la organización que es propia de las masas, esto es, la autoorganización que es siempre horizontal. Las tendencias confunden unidad con centralización. La descentralización es superior a la centralización. La espontaneidad de las masas que se levantan puede devenir en un pensar estratégico, puede autoorganizarse, puede constituir un movimiento sindicalista revolucionario. Así, pues, a través de la práctica de la democracia directa, esto es, de la libre participación de todos y cada uno en las discusiones y en las decisiones, a través de la acción directa, que es la acción realizada por todos en común acuerdo y sin intermediarios, y por medio de la autogestión, que es la autoorganización, es como se concreta la constitución de un movimiento sindicalista revolucionario que elabore su perspectiva políticamente desde abajo y a partir de la acción.

“BASES” PARA UN MOVIMIENTO

Pues bien, hemos dicho antes que no existe un movimiento estudiantil y que hay que construirlo. Debemos pues ver cuáles son sus objetivos y cómo se constituye. El movimiento estudiantil debe tener como principal objetivo el cambio de las instituciones educativas. La crítica a fondo de la educación actual no se va a encontrar ante deficiencias materiales o instrumentales, sino ante un determinado contenido de la enseñanza, de los programas de estudio y de las cátedras, pues lo que el sistema educativo forma en sus universidades y terciarios es a los tecnócratas del régimen, a los instrumentos de la dominación de clases.
El objetivo de un movimiento sindical será entonces el cambio del contenido y la forma de la enseñanza. La única garantía de éste cambio es que los estudiantes intervengan directamente en él. Pero todos sabemos que esto es muy difícil si no se cambia la sociedad de clases. No existe la institución aislada, es una abstracción. La crítica de la escuela actual y su transformación pasan por la crítica y la transformación de la sociedad. El objetivo del movimiento estudiantil debe ser sindicalista revolucionario. Pero obviamente la revolución no la realiza el movimiento estudiantil y es allí donde éste se encuentra con el sindicalismo revolucionario obrero. Con respecto a este encuentro sólo podemos decir que no se puede fabricar una abstracta unidad obrero estudiantil, sino que la unificación se dará en la lucha.
El movimiento estudiantil por constituir debe ser sindicalista revolucionario, PERO SU CONSTITUCIÓN NO SE DECRETA. Debemos sentar las bases para su formación, formar grupos de discusión y acción directa en todos los espacios. Hay que borrar la funesta discusión monologada y la lucha sectaria de las tendencias. Aun no se sabe discutir y hay que aprender a hacerlo, de manera abierta, libre y constructiva con la participación activa de todos. Debemos aprender a pensar por nosotros mismos sin que nos den los pensamientos ya elaborados para ser repetidos. Debemos desarrollar nuestra imaginación y nuestra capacidad creativa. Debemos realizar un nuevo tipo de acción que es la acción directa, determinada por la iniciativa propia y común de los que la realizan, sobre la base de la previa discusión, y no determinada desde afuera y realizada por mediadores o representantes estudiantiles. Hay que acabar con los representantes de cualquier género, con los líderes, con los dirigentes. Hay que acabar con la alienación de la iniciativa propia, para que cada uno asuma el papel y la responsabilidad que le toca dentro del proceso de transformación social. De éste modo la lucha va a ser asumida por todos y todas. Al mismo tiempo debemos reivindicar una nueva forma de asamblea, que no sea escenario para el lucimiento o la vergüenza de los partidos, si no un espacio de discusión de todxs para lo político. Esto, creemos, es el único modo de lograr constituir UN MOVIMIENTO ESTUDIANTIL PARA LA LUCHA POR NUESTRA EDUCACION, POR EL COMUNISMO Y LA ANARQUÍA!

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